En vez de hablar, el movio la mano del volante y abrio la puerta, se inundo de luz el interior del carro. Mis ojos se quedaron sin moverse por un momento, haciendo juego con el agudo dolor que sentia en la garganta y mi pecho. No me sentia como obstinada, simplemente no tenia la fuerza para hacer nada. Abri la puerta y me pare encima de la arena, sintiendo lo suave y lo duro bajo mis zapatos. Mis palmas se humedecieron y cuando cerre la puerta, me tuve que quedar ahi parada y esperar por la oscuridad que penetrara mi vision de nuevo, antes de ir detras de el a la playa. Porque el no habia esperado por mi, yo me quede atras.
La arena gradualmente fue cambiando a medida que iba caminando, empujando las ramas que habian en el camino. Podia oirlo a el pero no lo podia ver. Yo habia tomado mucho esa noche pero de alguna manera eso no me estaba afectando, aunque habia sido solo unos minutos antes.
Cuando estabamos en el carro, con las ventanas abajo, con la musica alta, con el aire soplando.